PROFESÓN PERPETUA DE LA PRIMERA HERMANA CARMELITA DE NAZARET

La hermana Luz Margy del Padre Celestial estaba radiante. Su corona de rosas, corona que simboliza el desposorio con el Rey del Cielo y de la tierra, hacía que su rostro se iluminara más y resplandeciera.

Todo estaba exquisitamente preparado. Todos, hermanos, hermanas y laicos tenían una tarea concreta asignada y las que no estaban asignadas entre todos la realizaban. Con gran delicadeza prepararon los altares, el comedor, las comidas, los cantos, las eucaristías…todo absolutamente hermoso, digno de un gran acontecimiento como este.

Me gozo contemplando al grupo de postulantes en sus múltiples tareas, todas bien coordinadas, realizando sus oficios con gusto, atención y empeño. Prepararon el desayuno para todas las comunidades de la Ciudad de Dios y las familias de las hermanas que tomaron habito, renovaron su profesión y, en el caso de la hermana Luz Margy, emitía sus votos perpetuos. El almuerzo exquisito y la cena no menos deliciosa, preparadas por los hermanos. A cada uno nos dieron un recuerdo, un pequeño frasco con vino y una etiqueta con la imagen del momento de la conversión de santa Tersa ante el Cristo llagado, además de una estampa hermosa de santa Tersa.

No es fácil describir la perfección de las dos celebraciones eucarísticas. En la primera iniciaron el noviciado la Hna. Nancy Silva y la Hna. Martha Bello. Renovaron su profesión las hermanas Camila, Beatriz y Claudia. Fue una solemne celebración con lujo de detalles.

Y qué no decir de la eucaristía de la profesión solemne de la Hermana Margy. La compenetración de todos, la comunión y unidad en el mismo espíritu se sentía. Es el primer fruto maduro, a nivel jurídico, que recolectamos del huerto. Es la primera profesa perpetua que recoge el sentir, el esfuerzo y el caminar de muchas personas que han participado de manera activa en este proyecto nuevo de vida en el Señor.

Me asombro al contemplar a tantas hermanas juntas, tantos hábitos que llenan el espacio y recrean la vista, tantas hermanas _hijas_ que el Señor nos ha regalado; todas sonrientes, alegres, orantes, serviciales. Son un regalo de Dios para el mundo. En cinco años de existencia de la comunidad ya son 16 religiosas, dentro de las cuales tenemos, desde hoy, nueve novicias.

Otro grupo, igual en número de miembros, pertenecientes a los hermanos Carmelitas de san José, representan esta comunidad de esperanza y vida. Sentir el apoyo, la compañía y la fraternidad de mis hermanos carmelitas, P Wilson Ossa y Milton Moulton, es significativo para mí. Es seguir sintiendo la presencia y la compañía de mi Carmelo Descalzo en esta obra. Hermosa e invaluable la entrega generosa y abnegada de la Hna. Gloria Anaya, formadora de todas las hermanas en sus distintas etapas. Es otro regalo del Señor.

Solo puedo cantar las alabanzas del Señor y bendecirlo por su infinita misericordia.

Con claridad comprendí hoy que yo soy poca cosa, o mejor, que soy un peldaño en la escalera. Que la obra la ha hecho el Señor y a cada uno nos ha correspondido realizar un pedacito de esta tarea. A mí me correspondió ser pastor de este rebaño. No me siento ni capaz ni digno de ellos, pero es la misión que se me otorgó y que intento llevar lo mejor posible, aún en medio de tantas imperfecciones. Dios sea bendito.

Es significativo también que estén concluyendo la construcción de “La casa de Teresa de Jesús”, la cual deben entregar esta semana. Está quedando hermosa, iluminada y bien distribuida. Será la casa de las Hermanas Carmelitas de Nazaret, ya que por ser tantas no caben en los espacios que tienen asignados.

Aunque cansado, estoy contento y agradecido por tantas bendiciones en este día. Gracias Madre Teresa por todo tu magisterio y por esta que es también tu familia, creada en pura fe, llena de la fuerza del Espíritu del Señor.

Concluyo con las palabras de una de las novicias Carmelitas de nuestra comunidad, la Hna. Roraima de la alegría de Dios:

“La gratitud nunca podrá ser expresada sino testimoniada en cada acontecer de la vida fraterna.

No pasan desapercibidos los gestos de caridad exquisita, la entrega, la labor y el don de sí, de todos cuantos han plasmado su ser en cada detalle de esta jornada. 

Por ello mi gratitud a ustedes quiere hoy transformarse en una oración que los anime a la perseverancia. 

Hoy hemos vivido un día sublime que no puede quedarse ni en el quehacer ni en la emoción del momento 

Es hoy un día trascendental para la Iglesia misma y en ella, como parte de su cuerpo, para nuestra Ciudad de Dios. 

Cómo Carmelitas de San José hemos de recordar este día como propio, porque así como el SI primero de una Virgen doncella, dio paso a la salvación encarnando en su vientre a quien habría de habitarnos el alma por siempre... así, en este día, nos primerea el amor en el SI de esta Carmelita de Nazareth.

No es camino que culmina, es camino que apenas inicia.

Ofrendas de este día son cada miembro de Ciudad de Dios. Con sus personalidades, su esencia y autenticidad. 

A nuestros hermanos Carmelitas de San José que recrean este día con su hacer y nuestros días con su ser. 

Dios ha acontecido, como lo hace todos los días pero hoy sus rayos bañan nuestra morada interna al hacer de cada uno de nosotros un eco del SI pronunciado por nuestra hermana. 

Es tiempo de proseguir mientras la contemplación de este día va impulsando nuestra consagración.

Eternamente gracias por enseñarme a orar, amar y servir. Hoy, nuevamente digo: Heme aquí Señor...lo quiero y llevo tu ley en mis entrañas”  

Hna. Rory