PENSAR EL MENSAJE DE SAN JUAN DE LA CRUZ

“Una esposa que te ame, mi Hijo, darte quería, que por tu valor merezca, tener nuestra compañía y comer pan a una mesa, del mismo que yo comía, porque conozca los bienes que en tal Hijo yo tenía, y se congracie conmigo de tu gracia y lozanía. -Mucho lo agradezco, Padre, el Hijo le respondía-; a la esposa que me dieres  yo mi claridad daría, para que por ella vea cuánto mi Padre valía, y cómo el ser que poseo de su ser le recibía. Reclinarla he yo en mi brazo, y en tu ardor se abrasaría, y con eterno deleite tu bondad sublimaría”(Romance, In principio erat Verbum, can. 3)

ROMANCE DEL NACIMIENTO

Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía,

abrazado con su esposa,
que en sus brazos la traía,
al cual la graciosa Madre
en su pesebre ponía,

entre unos animales
que a la sazón allí había,
los hombres decían cantares,
los ángeles melodía,

festejando el desposorio
que entre tales dos había,
pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía

que eran joyas que la esposa
al desposorio traía,
y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía:

el llanto del hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.