DÍA DE PENTECOTÉS

Fuego de amor a nuestras frentes baje, intelecto de amor en ellas prenda, y con lumbres de gozo y de martirio nuestras almas encienda.

Como el viento, impetuoso; como el fuego, candente, nuestro celo se propague, ¡y juzguen ebriedad de los sentidos la divina embriaguez que nos embriague!

Todos transverberados, desechemos nuestro albergue precario, y escuche todo oído en toda lengua el subversor mensaje del Calvario.

Nuevo diluvio de aguas cenagosas trae en cruda zozobra nuestra barca. ¡Vuelve, Amor, con el ramo de olivo! ¡Vuelve, Paloma, a serenar el Arca!